lunes, febrero 21, 2011

Derrota

Derrota



 
Rafael Cadenas, 1963



Yo que no he tenido nunca un oficio


que ante todo competidor me he sentido débil


que perdí los mejores títulos para la vida


que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)


que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos


que me arrimo a las paredes para no caer del todo


que soy objeto de risa para mí mismo que creí


que mi padre era eterno


que he sido humillado por profesores de literatura


que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada


que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida


que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo


que tengo vergüenza por actos que no he cometido


que poco me ha faltado para echar a correr por la calle


que he perdido un centro que nunca tuve


que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo


que no encontraré nunca quién me soporte


que fui preterido en aras de personas más miserables que yo


que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición


que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)


que nunca podré viajar a la India


que he recibido favores sin dar nada en cambio


que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma


que me dejo llevar por los otros


que no tengo personalidad ni quiero tenerla


que todo el día tapo mi rebelión


que no me he ido a las guerrillas


que no he hecho nada por mi pueblo


que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable


que no puedo salir de mi prisión


que he sido dado de baja en todas partes por inútil


que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno


que me niego a reconocer los hechos


que siempre babeo sobre mi historia


que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento


que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo


que no lloro cuando siento deseos de hacerlo


que llego tarde a todo


que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas


que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable


que no soy lo que soy ni lo que no soy


que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras


que he vivido quince años en el mismo círculo


que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado


que nunca usaré corbata


que no encuentro mi cuerpo


que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi


flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano


me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.







(Material gráfico de la época, no significa que el autor del blog tenga afinidad alguna con el simbolismo de la iconografía) 

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