sábado, diciembre 01, 2007

La carta de Ingrid Betancourt


Como Doña Yolanda Pulecio de Betancourt no quería que la carta aparecida en la edición de hoy de El Tiempo de Bogotá, fuese pública la retiramos de nuestra página por respeto.


¡VIVA INGRID LIBRE!






Sábado, 01 de Diciembre de 2007


Madre de Betancourt indignada por difusión de carta demandará a la Fiscalía


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EFE -
Yolanda Pulecio, madre de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC, se mostró hoy indignada por la transcripción de una carta de su hija, publicada por la prensa, y anunció que demandará penalmente a la Fiscalía que filtró un mensaje "íntimo" y "para la familia"."Era una carta para nosotros, su familia, íntima (...) Hemos pensado en una demanda penal" a la Fiscalía por esa filtración, dijo Pulecio a Radio Caracol desde Caracas.
Muchos apartes del mensaje de la rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron difundidos hoy por la prensa colombiana.El fiscal general Mario Iguarán, por su parte, dijo a la misma radio que él se comprometió a no difundir la carta, se mostró sorprendido por su publicación, pidió excusas a la madre y la familia de Betancourt y prometió que investigará qué persona la filtro a la prensa y "cometió esa bajeza".
Yolanda Pulecio viajó a Caracas con su hija Astrid, otros familiares de secuestrados y la senadora Piedad Córdoba, ex mediadora ante las FARC en la búsqueda de un acuerdo humanitario, para reunirse este sábado con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.La madre de Betancourt insistió a Caracol que había manifestado el viernes en la Fiscalía en Bogotá que no quería que se divulgara la carta."Dije yo no quiero que nadie vea esa carta (...) no queremos que saquen más copias. Las copias que nos dieron son muy mal tomadas, me toca leer con una lupa. Ellos (la Fiscalía) se quedaron con el original (...) la filtraron al periódico El Tiempo", añadió Pulecio.Astrid, hermana de Ingrid, por su parte, señaló que "la transcripción está llena de errores y tergiversada, frases sacadas de contexto (...) Es una porquería lo que han sacado".
La madre de la dirigente política, que hace parte de la lista de 43 secuestrados que las FARC pretende canjear por 500 guerrilleros presos, indicó que siente "una sensación muy dolorosa" por todo lo que ha pasado en las últimas semanas."Ojalá el presidente (Álvaro) Uribe se baje de la nube y los familiares no tengamos que venir a otros países a buscar solidaridad, comprensión", señaló."Queremos todos agradecer al presidente Hugo Chávez todo el interés y solidaridad, que demostró" y que su gestión iba por buen camino, como "está confirmado con las pruebas" que vamos a entregarle.Según Astrid Betancourt, Chávez es "un hombre que obró con inteligencia y grandeza y venimos a agradecer".
Astrid Betancourt también se lamentó y admitió su incertidumbre porque ahora sin la mediación de Chávez ni de la senadora Córdoba, "es difícil saber qué va a pasar"."Quisiera decirle a Uribe que nos demuestre a todos los que tenemos este sufrimiento cuál es la alternativa. Que el presidente de Colombia le ponga vida a la cara y al sufrimiento de los familiares y a los secuestrados. Que haga algo, que nos muestre la alternativa", remarcó Astrid Betancourt.En la madrugada del viernes las autoridades detuvieron a tres presuntos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a quienes se les decomisó varias pruebas de supervivencia de los rehenes de esa guerrilla.



3 comentarios:

rosa dijo...

http://www.elpaisvallenato.com/html/noticias/noviembre/30/5804497reflexiones.html

entrar a ese página para leer ese mensaje tan lindo dedicado a ingrid betancourt

El aeropuerto Alfonso
López se encuentra en:


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Diciembre 1, 2007


Reflexiones


El día que le devuelvan la libertad a Ingrid Betancourt y a todos los rehenes, la vida recuperará sus derechos


Ingrid le cuenta a su mamá en la carta que envió el grupo guerrillero que no siente muy bien de salud. Y así luce, además de triste y llena de desilusión.
Luego de leer esa carta que Ingrid Betancourt envió a su madre Yolanda Pulecio. Ese escrito, mal llamada prueba de vida, y que no es otra cosa que la evidencia del calvario que ha vivido desde que fue privada de la libertad, al igual que el resto de seres que como ella se pudren en algún lugar de la selva colombiana. Después de sumergirse uno en ese océano de palabras hilvanadas con dolor, lucha, sacrificios y una gran dosis de sufrimientos; es cuando en verdad nos damos cuentas, que nada hemos hecho para ayudar a liberarlos del yugo de sus cadenas.

Razón tiene Ingrid Betancourt en sentir a su entorno familiar como su único apoyo, y mucho más razón al calificar a Francia como ese faro que la alumbró, cuando sintió que su “noche era la más oscura”.

Como duele el alma y como se achica el espíritu al confirmar que ya Ingrid poco se siente hija de esta Colombia grande, que la ha dejado abandonada a su suerte. Y nadie la puede criticar que ame a Francia de esa manera entrañable y que le pida a Dios que la cubra de la misma manera que lo hizo con ese país, para sentirse más digna de ser contada entre sus hijos. Razón tiene al estar agradecida con un pueblo como el francés, y de una Nación que no ha dejado de movilizarse un instante, en busca de la libertad de esa hija adoptiva a quien ama tanto, que si la hubiese parido.

Lo único que mantiene viva un trozo de las esperanzas perdidas de la cautiva, es no romper el hilo de la comunicación con su familia; aquellos seres que la mantienen con la cabeza fuera del agua, y que no permiten que se ahogue en el olvido. Su única medicina es escuchar la voz de los suyos a través de un viejo radio, sentirlos vibrar con la dulzura del cariño, como el ave que canta en la selva y no se ve.

Por lo que se puede vislumbrar en su escritura, a Ingrid ya poco le quedan sueños de libertad, porque ya no le ve salida a ese laberinto donde la metió la intolerancia, y la insensibilidad de todos.

Sin embargo Ingrid a pesar de su rabia en el corazón, subsiste a través de los recuerdo. Ella ya poco vive en el tiempo de esta vida, sino en los sueños del ayer, para poder soportar el suplicio de la distancia.

Y para acabar de eternizar su suplicio cada vez que los dioses de la guerrilla quieren castigarla por no ser sumisa, entonces le arrebatan el único retazo de felicidad que le llega de vez en vez. Ya poco de eso le han dejado. Poco a poco la fueron despojando de sus recuerdos familiares, entre ellos cartas y dibujos enviados por su madre, hijos y sobrinos.

Pese a todo lo que le han mancillado, pese a todo lo que han quitado, no han logrado arrebatarle su dignidad, su inteligencia, y esa forma de tocar duro con sus palabras, de pegar fuerte con sus escritos, de contar cosas más allá de lo posible. Como en este relato que le hace a su madre de lo que es su vivir, donde llama poderosamente la atención un mensaje intrínsico que le envia.

De una forma clara le cuenta que allí “la vida no es vida”, y que vive casi todo el tiempo en una hamaca colgada entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima que hace las veces de techo y que además la siente como su casa.

Hasta ahí todo es entendible en ese ambiente inhóspito donde transcurre su hoy. Pero luego cuenta: “Tengo una repisa donde pongo mi equipo, es decir, el morral con la ropa y la Biblia que es mi único lujo. Todo listo para salir corriendo”. En ese párrafo describe que no es mucho lo que posee y aún hace más claridad, cuando explica que tampoco es mucho la ropa que tiene, ya que el bluyin que le regaló su hija Mélani en navidad, con el que la secuestraron, se lo quitaron como castigo tal vez por su rebeldía; y que lo único que conserva es la chaqueta para protegerse del frío.

Sin embargo cuando describe lo difícil que se le hace la manera como tiene que salir corriendo en cualquier momento, ya que “Las marchas son un calvario porque mi equipo es muy pesado y no puedo con él (...)”. Cuando describe esa odisea en la que se ha convertido su trasegar por la selva, es cuando nos preguntamos: ¿a parte de la Biblia unos pocos trapos, la hamaca, y la chaqueta; qué más, lleva Ingrid en ese morral que hace su “equipo” más pesado, hasta imposibilitarle su andar?

¿Es que acaso le toca marchar cumpliendo reglas de combatiente, y a parte de lo suyo, le toca cargar con elementos de guerra, sin que se les respeten sus derechos contemplados en el Derecho Internacional Humanitario (DIH), con el único propósito de que un enfrentamiento con la fuerza pública se le confunda, para que no sea identificada como un rehén?

Y lo peor de toda esa cruel realidad que está viviendo Ingrid Betancourt, es que nadie en la tierra-sólo Dios- conoce su mañana. Pero lo que indica su carta, es que pese a que guarda pocas esperanzas de volver a ver la luz del sol y de abandonar el lúgubre bosque, no quiso dejar pasar esa única oportunidad que le estaban dando para transmitirle sus sentimientos, a cada uno de lo que hacen parte de su mundo de amor.

A su hija Melany le dice: “A mi Melelinga (Melanie); mi sol de primavera, mi princesa de la constelación del cisne, a ella que tanto adoro, quiero decirte que soy la mamá más orgullosa de esta tierra (...) Y si tuviera que morir hoy, me iría satisfecha con la vida dándole gracias a Dios por mis hijos”.

A su hijo Lorenzo: “mi Lorenzo, mi Loli Pop, mi ángel de luz, mi rey de aguas azules, mi chief musician que me canta, y me encata, al dueño de mi corazón, quiero decirle que desde el día en que nació hasta hoy ha sido mi manantial de alegrías. Todo lo que viene de él es bálsamo para mi alma”.

a Fabrice Delloye, el padre de sus hijos) Dile a Fab que en él me recuesto, sobre sus hombros lloro, en él me apoyo para seguir sonriendo de tristeza, su amor me hace fuerte. Porque está él al frente de las necesidades de mis hijos, puedo terminar de respirar sin que me duela tanto la vida. (...)

A su hermana Astrid: “Mi Astrica, tantas cosas que no sé por donde empezar. Necesito hablar con ella de todos estos momentos, y abrazarla y llorar hasta que se me agote el pozo de lágrimas que tengo en el cuerpo. En todo lo que hago durante el día está ella como referencia”.

Y termina recordándole a su mamá Yolanda Pulecio, los anhelos que hoy anida en su corazón: “Cuando seamos incondicionales ante la defensa de la vida y de la libertad de los nuestros, es decir, cuando seamos menos individualistas y más solidarios, menos indiferentes y más comprometidos, menos intolerantes y más compasivos. Entonces ese día seremos la nación grande que todos quisiéramos que fuéramos. Esa grandeza está ahí dormidita en los corazones. Pero los corazones se han endurecido y pesan tanto que no permiten sentimientos”.

Y no te equivocaste Ingrid en tus apreciaciones, porque ese día que seamos incondicionales ante la defensa de la vida y de la libertad de los nuestros; menos individualistas y más solidarios; menos indiferentes y más comprometidos; menos intolerantes y más compasivos. Ese día Ingrid, que nos atrevamos apegar el grito, ten la seguridad, que sólo ese día, la vida recuperará sus derechos. Y si Dios así lo quiere todos ustedes su libertad.

Roguemos para que ese día esté cerca.

tarynescalona@gmail.com

Tarántula dijo...

Pobre Ingrid, Chávez pudo haberlo resuelto, pero ya sabes...

Pobre Ingrid, pobre pepito de los palotes que vive en barrio de petare y que fue asesinado como un inocente, pobre yo , pobre tú, vivir así...

Pobres somos todos.

Disculpa de antemano si no estás de acuerdo conmigo.

Leonardo Melero dijo...

Rosa qué mensaje tan y hermoso, los que leímos la carta sabemos que hay muchos elementos que descifrar en ella, sabemos que es mucho más extensa que las doce páginas que Ingrid escribe, sabemos que mediante lo poco que podamos hacer, lo que hagamos es Oxígeno para ella.

¡VIVA INGRID LIBRE!


Tarántula:
Tú puedes escribir lo que quieras.
Un beso.
Leonardo.